quarta-feira, 14 de junho de 2017
A DECADÊNCIA
O filósofo francês Michel Onfray publicou recentemente Décadence - Vie et mort du judéo-christianisme, obra polémica como é timbre do autor.
A propósito, Onfray concedeu a "L'Obs" (nº 2743, 1 a 7 de Junho 2017) uma interessante entrevista de seis páginas onde afirma, entre muitas coisas:
1) L'élection d'Emmanel Macron a été orchestrée par un "système" mis en place par la finance mondialisé.
2) Je ne vote plus. Il y a une rupture de confiance entre les politiques et le peuple.
3) Il fallait qu'Hamon l'emporte a tout prix pour satisfaire les interêts de certains au PS.
4) Le capital a interêt à aider des gens de droite qui se présentent comme de gauche.
Nesse mesmo número, Gérald Bronner, infeliz professor em Paris-VII, contra-ataca ridiculamente, considerando as teses de Onfray como "conspirationisme en contrebande".
A entrevista de Onfray é estimulante. O livro de Onfray, com mais de 600 páginas, será lido oportunamente.
domingo, 11 de junho de 2017
JUAN GOYTISOLO
Morreu no passado dia 4, em Marrakech, com 86 anos de idade, o escritor Juan Goytisolo, uma das mais brilhantes figuras da literatura espanhola contemporânea. O seu enterramento teve lugar no dia seguinte, no cemitério civil de Larache (próximo de Tânger), tendo a sepultura sido colocada ao lado da de outro grande escritor, o francês Jean Genet, que tendo morrido em Paris, expressou igualmente o desejo de ser inumado em Marrocos.
Sobre Juan Goytisolo, escrevi aqui, o ano passado, um texto a propósito dos dois volumes que podem ser considerados as suas "memórias".
Creio que a comunicação social internacional, ocupada com as intrigas da pequena política dessa "bola de lama, a Terra" (como escreveria António Nobre no Só), pouca ou nenhuma importância dedicou ao passamento de tão notável figura.
Por isso, transcrevo a notícia de "El País", publicada ontem:
Goytisolo en su amargo final
La
imposibilidad de escribir y la necesidad de dinero para costear los estudios de
sus ahijados deprimieron al escritor
Rabat 10 JUN
2017 - 19:21 CEST

Juan Goytisolo, en noviembre de 2014
en su casa de Marrakech con su ahijado Jalid.
Bernardo Pérez
Hace tres años Juan
Goytisolo apenas contaba con medios para subsistir. Le era imposible
costear los estudios de sus tres ahijados, algo que se había convertido en su
razón de vida. Le fallaban las fuerzas para emprender una obra de envergadura y
en abril de 2014 escribió el siguiente documento: “Mi decisión de recurrir a la
eutanasia a fin de no prolongar inútilmente mis días obedece a razones éticas
de índole personal. Desaparecida la libido y con ella la escritura, compruebo
que ya he dicho lo que tenía que decir. Tampoco mi cuerpo da para más. Cada día
constato su deterioro y antes que ese declive afecte a mi capacidad cognitiva
prefiero anticiparme a mi ruina y despedirme de la vida con dignidad”. Y
seguía: “La otra razón de la eutanasia es la de asegurar el porvenir de los
tres muchachos cuya educación asumo. Me parece indecente malgastar los recursos
limitados de que dispongo, y que disminuyen a diario, en tratamientos médicos
costosos en vez de destinar este dinero a completar sus estudios. Por todo
ello, escojo libremente la opción más justa conforme a mi conciencia y respeto
a la vida de los demás”.
Goytisolo escribía siempre a mano y
a mano firmó el documento. Se lo pasó al ordenador la persona que solía
transcribirle muchos textos, Rafael Fernández, un profesor del Instituto
Cervantes de Marrakech que murió de cáncer ese mismo año. Goytisolo estaba
obsesionado con la educación de sus tres ahijados: Rida, que ahora tiene 23
años, Yunes, también 23, y Jalid, 18. Rida es hijo de su gran amigo Abdelhadi y
los otros dos son hijos de Abdelhaq, hermano de Abdelhadi. Todos ellos, más la
esposa de Abdelhaq, vivían con Goytisolo en un antiguo hostal, que el escritor
compró en 1997. Formaban lo que él llamó su “tribu” y su tribu lo cuidó hasta
el final.
En 2004 comenzó a tener dificultades
económicas. El entonces director del Instituto Cervantes, César Antonio Molina,
le facilitó giras de conferencias en la institución e intercedió para que le
encargasen cursos de verano. A partir de 2007 EL PAÍS pasó de abonarle los 250
euros que cobraba por artículo a asignarle una mensualidad de 3.000 euros. El
sueldo lo percibió en Marruecos hasta el último momento, aunque no escribiera.
“Una vez descontados los impuestos, le llegaban 2.200 euros, lo indispensable
para vivir”, señala alguien próximo. Las fuentes que aparecen en este artículo
sin nombre y apellido solicitaron expresamente mantenerse en el anonimato.
En 2014 Goytisolo asumía que su
cuerpo no daba para más. Tenía 83 años, pero lo peor quedaba por venir. Siete
meses después de escribir el documento de la eutanasia, en noviembre de 2014,
se anunció la concesión del premio Cervantes, el más importante en lengua
española, dotado con 125.000 euros. El problema es que Goytisolo se había
opuesto en varias ocasiones a ese galardón. En enero de 2001, tras anunciarse
el premio para Francisco Umbral, Goytisolo publicó un artículo en este diario
titulado Vamos a menos donde criticaba “la
putrefacción de la vida literaria española” y “el triunfo del amiguismo
pringoso y tribal”.
Goytisolo terminó aceptando el
premio y ese hecho le hundió más en su depresión. Porque continuaba sin fuerzas
para escribir y era consciente de que se había contradicho al aceptarlo. Sus
íntimos insisten en que ni le deslumbraron los focos ni le atrajeron los
honores. Pero ahora que contaba con dinero para los muchachos ya no le
encontraba sentido a seguir viviendo. La víspera del 23 de abril, fecha de la
entrega solemne del premio en Alcalá de Henares, llamó en Madrid a un amigo
para que lo ayudara a comprarse un traje. Solo disponía de una corbata y decía
que no conjuntaba con la camisa. Cuando el amigo llegó al hotel le dijo que no
tenía fuerza ni ánimo para salir a la calle. Su familia deseaba hacerse una
foto con los reyes de España. Pero él estaba tan perdido que no solo se olvidó
de la foto , sino que al concluir el acto reparó en que ni siquiera había
saludado a los reyes en su discurso.
Fractura de
fémur
“Nunca cometió la vileza de decir
que aceptó el premio por dinero”, recuerda un allegado. En 2016, una persona
que sabía de su depresión lo invitó a París a pasar unos días. Goytisolo le
entregó el documento de la eutanasia. Tras leerlo, le dijo: “Como amigo te pido
que no lo hagas. Porque estos muchachos, aparte del dinero, tienen derecho a
tenerte ahí. No se trata solo de que les pagues la carrera. Dicho esto, si
quieres seguir adelante, entonces vámonos a un notario y lo dejamos todo
resuelto para tu sucesión”.
Pero Goytisolo no fue al notario.
Esa misma noche de principios de marzo lo llamó Carole, hija de su esposa,
Monique Lange, escritora fallecida en 1996. Carole tenía 56 años, se había
separado de su marido y pidió una suma al escritor. Juan Goytisolo, que otras
veces la había ayudado, en ese momento le dijo que no disponía de fondos. No
obstante, quedaron para cenar al día siguiente.
"Desaparecida
la libido y con ella la escritura, compruebo que ya he dicho lo que tenía que decir.
Tampoco mi cuerpo da para más"
Pero ese día, al mediodía, Goytisolo
recibió la noticia de que Carole se había suicidado. “Esa noche estuve con él”,
relata este amigo, “y fue horroroso. Estaba ausente, con cien años más encima.
Apenas podía caminar. Decidió volver a Marrakech al día siguiente, sin esperar
el entierro de Carole. La familia de Carole estaba muy ofendida por el hecho de
que no se quedara al entierro. Pero Juan estaba hundido”. El autor de Juan
sin Tierra volvió a Marrakech. Tres semanas después, coincidiendo con la
Semana Santa de 2016, se cayó al bajar las escaleras del café de la plaza Yemáa
el Fna donde solía acudir cada tarde. Se fracturó el cuello del fémur. Ingresó
en la Polyclinique du Sud, aunque su seguro solo tenía validez en el Hospital
de Barcelona.
Como su empeño era gastar el mínimo
dinero posible en sí mismo con tal de dárselo a sus ahijados, Goytisolo se
empeñó en salir de la clínica al cabo de dos días. Los médicos se negaban,
porque padecía insuficiencia respiratoria y flebitis. Y además, sufría unos
dolores espantosos a causa de la rotura del fémur. Sin embargo, se marchó del
centro. Y esa misma noche, en su hogar, quedó al borde de la muerte. El
embajador de España en Rabat, Ricardo Díez-Hochleitner, y la cónsul honoraria
de Marrakech, Khadija Elgabsi, lograron que la clínica lo readmitiera, aun sin
pagar la garantía. Quienes lo vieron salir aquella noche de casa en camilla por
los callejones de la medina aseguran que iba más muerto que vivo.
Carta del autor de 'Señas de
identidad', firmada en abril de 2014, que empieza así: "Mi decisión de
recurrir a la eutanasia a fin de no prolongar inútilmente mis días obedece a
razones éticas de índole personal”.
Goytisolo solo aguantó tres días en
el centro médico. Sin embargo, lograron convencerle para que tratarse sus
enfermedades con el seguro en España. Llegó a Barcelona en abril de 2016 y
permaneció un mes internado. Varios amigos, miembros de su familia española,
como su sobrina Julia —musa del poema Palabras para Julia, de
José Agustín Goytisolo— y empleados de la agencia literaria Carmen
Barcells se turnaron para cuidarlo en el Hospital de Barcelona y en un centro
de rehabilitación. Con todo, él quiso regresar a Marrakech.
Estuvo varios meses con la movilidad
bastante reducida. Y el 18 de marzo de 2017 sufrió un ictus cerebral. Entró por
urgencias en la Clínica Internacional de Marrakech. “Los médicos me dijeron que
lo más probable era que muriese a lo largo de la madrugada”, relata la cónsul
honoraria de Marrakech, Khadija Elgabsi. “Sin embargo, por la mañana recobró la
conciencia y me pidió hablar con su amigo José María Ridao”. Contactado por
teléfono en París, el escritor y diplomático comenta que Goytisolo estaba un
poco desorientado esa mañana. “Me contó lo mal que lo había pasado. Hablaba con
una leve dificultad, pero su voz era firme”.
Una vez más, Goytisolo decidió
marcharse. Dejó el hospital a los tres días, contra el criterio de todos los
médicos. Dos días después de llegar a casa perdió el habla y a los cuatro, la
capacidad de moverse. En la madrugada del pasado domingo falleció. Su compañero
Abdelhadi nos explicaba horas después en su casa: “Últimamente tenía
dificultades para respirar. Pero murió tranquilo, en su cama”.
Este es el drama que cargaba sobre
sus espaldas el hombre ataviado con corbata verde a rayas que el 23 de abril de
2015, durante la lectura de su discurso, preguntó: “¿Cuántos lectores del Quijote
conocen las estrecheces y miseria que padeció [Cervantes], su denegada
solicitud de emigrar a América, sus negocios fracasados, estancia en la cárcel
sevillana por deudas, difícil acomodo en el barrio malfamado del Rastro de
Valladolid con su esposa, hija, hermana y sobrina en 1605, año de la Primera
Parte de su novela, en los márgenes más promiscuos y bajos de la
sociedad?”.
Goytisolo logró reparar, al menos,
la injusticia social que padecieron todos los miembros y ancestros de su tribu,
condenados a la pobreza y el analfabetismo. Hoy, Jalid ha concluido un ciclo de
formación profesional, Rida estudia cine en Marrakech y Yunes ha terminado este
mes en Francia una carrera de ingeniería.
UMA VIDA EXEMPLAR
sábado, 10 de junho de 2017
APELO AO PRESIDENTE DA REPÚBLICA
Porque hoje é Dia de Portugal, parece oportuno um apelo ao Presidente da República para a restituição das condecorações que foram retiradas recentemente a alguns cidadãos, condenados em tribunal por prática de crimes (há sempre a possibilidade, como a História ensina, de se cometerem erros judiciários!!!) passíveis de tal procedimento.
Porque os indíviduos em causa foram agraciados por altos serviços prestados à Pátria, esses serviços não desapareceram por quaisquer actos eventualmente praticados posteriormente. A VIDA NÃO ANDA PARA TRÁS.
Assim, a Lei das Ordens Honoríficas carece de legitimidade e impõe-se a sua rápida revisão em nome dos superiores interesses nacionais.
Compete ao Supremo Magistrado da Nação, como Grão-Mestre das Ordens Honoríficas Portuguesas, desencadear os mecanismos necessários à reposição da legalidade democrática, acompanhado nesse acto pela Assembleia da República e pelo Governo.
terça-feira, 23 de maio de 2017
O ATENTADO EM MANCHESTER
Perante o atentado de Manchester, os líderes ocidentais repetem a habitual cassette de lamentações e condenação. Estão no papel que lhes foi distribuído. Mas nunca (ou raramente) vejo alguém interrogar-se sobre a causa desta eclosão de atentados mortíferos. Anatemizam-se os actos mas ocultam-se as prováveis causas, próximas ou remotas. E consideram-se que todos os atentados ocorridos nos últimos anos são devidos ao djihadismo, evitando proferir a palavra islão e salvaguardando sempre, em nome do politicamente correcto, que nem todos os muçulmanos são radicais islâmicos. Exceptuam-se os casos obviamente evidentes de terroristas brancos e cristãos, como Breivik, na Noruega, cuja identidade não foi possível ignorar.
Também é verdade que os ditos terroristas islâmicos são sistematicamente mortos antes de julgamento e de poderem confessar porque cometeram tais actos, se agiram individualmente ou se executaram ordens e, nesse caso, quem form os mandantes. Que me recorde, só Salah Abdelsalem, inculpado nos atentados de Paris, está vivo e preso em França. Mas ainda não foi julgado.
No que respeita ao terrorismo dito islâmico, confrontam-se duas teses, ambas de islamólogos famosos: Gilles Kepel entende que estamos a assistir a uma radicalização do islão; Olivier Le Roy considera que o que se verifica é uma islamização do radicalismo. Talvez a verdade seja equidistante.
Todavia, há uma iniludível questão que é geralmente ignorada por "compreensíveis" razões: nos dois últimos séculos os europeus, especialmente e quase exclusivamente os ingleses e os franceses, colonizaram o mundo árabe, por razões estratégicas e depois por causa do petróleo. Seguiram-se os americanos, que devido ao dito intervieram na partilha e celebraram com a Arábia Saudita (o único país do mundo com o nome de uma família reinante) um acordo de protecção (e também de venda de armas, como ainda agora Trump se encarregou de demonstrar com o contrato de cem mil milhões de dólares) em troca de petróleo. A política de colonização ocidental do Mundo Árabe (Marrocos, Argélia, Tunísia, Líbia, Egipto, Iraque, Síria, Jordânia, Líbano, Palestina, etc.), deixou profundas feridas no tecido social árabe, que perduram desde há mais de duzento anos. O que gerou sentimentos e mesmo acções de revolta (localmente expressas). Nesta era da globalização, essa revolta globalizou-se e atinge agora a Europa. Os atentados suicidas ou outros são naturalmente condenáveis, até porque a História não anda para trás. Mas não é possível ignorar esse mal-estar da civilização no Mundo Árabe, por causas remotas ou até próximas ou imediatas, como a criação de Israel em território palestiniano, a invasão do Iraque, o bombardeamento da Líbia, o incentivo das "primaveras árabes", a guerra civil na Síria, a criação do auto-denominado Estado Islâmico, ou as políticas ambíguas relativamente à Turquia e ao Irão, que, não fazendo parte do universo árabe, estão inseridos num mesmo contexto.
Porém, é tanto quanto possível escamoteado o facto de os grandes financiadores do djihadismo serem a Arábia Saudita e os países do Golfo, numa luta sem tréguas pelo controlo político e ideológico do Médio Oriente. Países que recebem o complacente apoio do Ocidente.
As vítimas inocentes da não inocente política internacional clamarão vingança.
Quantas vezes teremos de regressar a este assunto???
segunda-feira, 15 de maio de 2017
A ESPOSA DE CÉLINE
Foi
editado por estes dias o livro Lucette
Destouches, épouse de Céline, de
Véronique Robert-Chovin, uma especialista, com obra publicada, do autor de Voyage au bout de la nuit.
Lucette
Destouches, nascida Lucie Almansor, em Paris, em 20 de Julho 1912, antiga
bailarina clássica, conheceu Céline em 1936, casaram-se em 1943, e mantém-se
ainda hoje viva, com 104 anos, o que não
deixa de ser prodigioso, atendendo às atribulações da sua vida.
Véronique
conheceu-a em 1970, tinha então 18 anos e Lucette 58. Seguiu os seus cursos de
dança, que esta ministrava para sobreviver, e depois partiu para a sua vida.
Mas realmente nunca a deixou. Regressou em 1989, para a acompanhar, e
permaneceu até hoje a seu lado, quando não fisicamente, pelo menos em contacto
directo.
A
viúva de Céline ofereceu-lhe, em 1995, o seu primeiro caderno de memórias,
repetindo a frase do marido: «La grande défaite c'est l'oubli.» E pediu-lhe que
passasse a registar as suas recordações e também o que ambas faziam. São hoje
seis, cada um com cerca de 300 páginas, os cadernos com as impressões da velha
senhora.
Em
25 de Outubro de 1997, então com 85 anos e fatigada de viver, Lucette deita-se
a aguardar a morte. Até hoje... Desde essa altura passará a ter assistência
domiciliária permanente.
Em
20 de Julho de 2012, Lucette completou 100 anos. Houve festa na casa de Meudon,
com a participação dos mais íntimos, que a rodearam de flores. O livro agora
publicado contém precisamente o conteúdo do 6º caderno, iniciado nessa data e
que se prolonga até 19 de Janeiro de 2016.
Lucidamente
reflecte: «Ça n'existe pas d'avoir 100 ans, On ne devrait pas vivre aussi
longtemps mais c'est la curiosité qui mantient la vie.»
Durante
os quatro anos que o caderno reporta, principalmente nos dois primeiros,
Lucette vai desfiando o seu rosário de recordações, dos mínimos pormenores
quotidianos até aos acontecimentos que marcaram a sua vida. Sempre com uma
referência especial às personagens que com ela se cruzaram no decorrer de tão
longa existência. É de salientar a evocação, várias vezes feita, de Marcel
Aymé, um amigo fiel, e um dos poucos que acompanharam o enterro de Céline,
falecido em 1 de Julho de 1961, com 67 anos, e cujo óbito Lucette tentou manter,
quanto possível, em segredo. Outras personalidades que acompanharam o féretro,
Claude Galimmard, Roger Nimier e Lucien Rebatet, ao todo umas trinta pessoas.
De
Paul Morand, que frequentava o casal, cita esta frase a propósito do marido:
«C'est un pauvre chien d'aveugle qui s'est fait écraser, tout seul, pour sauver
son maître infirme, cette France qui continue à tâter le bord du trottoit.» (p.
30) Para ela, Morand foi quem melhor compreendeu Céline.
São
dolorosas as recordações da prisão na Dinamarca, após a passagem por Berlim
destruída, uma cidade de fantasmas. Lembra que após a prisão na Dinamarca, começou
a decadência física do marido, que mudou radicalmente os seus hábitos: pouco se
lavava e quase não mudava de roupa. Vivia como um clochard. Inclusive, cessou a sua actividade sexual.
Evoca
também a visita de Pierre Bergé, numa altura em que o actual milionário francês
não se ocupava ainda dos negócios do pintor Bernard Buffet.
Recorda
a sua prisão na Dinamarca em 17 de Dezembro de 1945 e a forma como soube que o
marido se encontrava na mesma prisão. Céline só será libertado a 24 de Junho de
1947. O regresso a França dá-se a 1 de Julho de 1951.
Em
20 de Julho de 2014, Lucette celebra o seu 102º aniversário e os registos começam
a escassear, sendo os momentos de perfeita lucidez cada vez mais raros, e a
vontade de dormir cada vez maior.
Em
18 de Setembro, segundo o caderno, Henri Godard, o grande biógrafo de Céline e
seu editor na "Pléiade", revela, pela primeira vez, que se encontrou
com Céline em Meudon, em 1959. Lucette não gosta dele e considera que ele deve
a sua carreira a Céline, e critica-o por que ele se consagrou unicamente à
obra, a qual não pode ser compreendida sem conhecer verdadeiramente o homem.
(p. 139)
Em
19 de Maio seguinte, citando Lucette: «Elle a connu un monde qui n'existe plus
et elle ne comprend pas pourquoi sa vie ne s'arrête pas puisqu'ils sont tout
morts autour d'elle.» (p. 157/8)
E
em 23 de Junho: «Dans la vie, s'amuser est le plus important. Les gens sont
tout trop sérieux et rasoirs, ils se donnent de l'importance et ne rigolent
pas. Tout ça pour se retrouver morts dans la terre. C'est ridicule.» (p. 161)
Em
17 de Fevereiro (deverá ser Janeiro, possivelmente um erro da autora, pois o
facto está registado na última entrada do "diário", que é de 19 de
Janeiro), Lucette cai nas escadas e é hospitalizada no hospital de Percy, em
Clamart. Nesta altura é encerrado o livro, pois Lucette nada mais poderá
confiar à sua interlocutora. Aliás, as recordações dos últimos anos foram-se já
confundindo com a passagem das horas...
A título de curiosidade, exibimos abaixo a digitalização da página do "Magazine Littéraire" nº 2017, de Janeiro deste ano, em que aparece uma crítica ao livro em apreço.
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| (Clique na imagem para aumentar) |
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Em
2011, o já citado Henri Godard, professor na Sorbonne, publicou Céline, a monumental biografia (600
páginas) do autor de Bagatelles pour un
massacre, de Les Beaux Draps e de
L'École de cadavres, obras
"malditas" cuja reedição Lucette sempre se recusou autorizar, por
terem estado, além de outros factos, na base da condenação do marido à
"indignidade nacional", devido às considerações anti-semitas.
Deve
acrescentar-se que até há muito pouco tempo só era possível adquirir estas
obras (a 1ª e única edição) em alfarrabistas especializados e a preços
exorbitantes. Verifica-se, contudo, desde há alguns meses, que as mesmas estão
disponíveis em Amazon.fr, editadas por Omnia Veritas, por valores entre os €
20.00 e € 25.00. Todavia, desde tempos já "remotos", era fácil fazer download das mesmas no Google. Dada a
interdição da viúva, ainda viva, mas já não lúcida, ignoro da legalidade
daquelas edições.
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* * *
Em
2016, foi editado o dvd Céline,
realizado por Emmanuel Bourdieu (filho do famoso sociólogo Pierre Bourdieu),
que descreve o encontro, em 1948, nos remotos campos dinamarqueses, entre o
escritor francês e o jovem escritor e universitário judeu americano Milton
Hindus, que o admirava e o apoiava com o maior entusiasmo e que pretendia
editar um livro relatando as recordações desse encontro.
Parece
que Hindus não conhecia bem as obras "malditas" de Céline e os
encontros entre os dois decorreram francamente mal. O americano veio a publicar
essas conversas, The Crippled Giant,
o que lhe valeu um processo de Céline, sem consequências, já que a obra não
teve qualquer eco em França. Foi a partir deste livro que Bourdieu escreveu o
argumento e realizou o filme que, salvo melhor opinião, fornece uma visão
distorcida da realidade, mesmo atendendo ao feitio de Céline e às suas opiniões
certamente controversas.
domingo, 14 de maio de 2017
ALAIN DEFOSSÉ
Morreu Alain Defossé, escritor e tradutor francês, autor de algumas obras notáveis, como Effraction (2015), que nasceu em Nantes em 11 de Fevereiro de 1957. Tive conhecimento do óbito através de um amigo comum, também grande escritor francês, Gilles Sebhan, que procedeu hoje à sua divulgação.
Alain Defossé era um apaixonado por Portugal, especialmente pela cidade do Porto, aonde estivera há alguns meses. Nessa ocasião, dera-me conta, através das mensagens que trocámos, do seu estado de saúde, recusando, todavia, entrar em pormenores. Lamentara não poder vir a Lisboa e não me fora dado na altura deslocar-me ao Porto para com ele me encontrar. Entretanto, regressou precipitadamente a França.
Espírito profundamente culto e dotado de rara sensibilidade, a sua morte prematura (apenas com 60 anos) deixa um vazio na literatura francesa.
Em homenagem, leiamos as suas obras.
domingo, 7 de maio de 2017
O GRANDE CAGLIOSTRO
Não! Não me refiro ao romance, hoje quase esquecido, de Carlos Malheiro Dias, O Grande Cagliostro, de que existe uma adaptação teatral que desconheço [Cf. João Bigotte Chorão, in Carlos Malheiro Dias na ficção e na história, 1992]. Refiro-me ao livro Cagliostro ou le dernier des alchemistes (The Last Alchemist, Count Cagliostro - Master of Magic in the Age of Reason, no original), do historiador australiano Iain McCalman, natural da ex-Niassalândia, especialista do século XVIII europeu e professor da Universidade de Sydney.
Nesta obra, publicada em 2003 e traduzida para francês em 2005, o autor revisita a figura de uma das mais controversas personagens do século XVIII, para uns um charlatão, para outros um mágico, curandeiro e arguto manipulador, a quem muitos estudiosos atribuem uma contribuição fundamental para a eclosão da Revolução Francesa.
A sua figura não deixou indiferentes os mais cultivados espíritos modernos, mas foi o romance de Alexandre Dumas, Joseph Balsamo, publicado em 1846/7, primeira parte de uma tetralogia intitulada "Mémoires d'un médicin", que o tornou mundialmente célebre. O cinema não lhe foi indiferente: em 1949, surgiu Black Magic, de Gregory Ratoff, com Orson Welles no protagonista, e em 1979, Joseph Balsamo, de François Rivière, versão mais fiel ao romance, segundo o autor do livro [mas de que não achei rasto, apenas encontrei referência à mini-série televisiva homónima, realizada por Pierre Nivollet, e apresentada em 1973, com interpretação de Jean Marais].
A ideia que se formou na Europa, nos dois últimos séculos, acerca de uma conspiração internacional em que Cagliostro desempenhara um papel fulcral, é hoje devidamente analisada, inclusive por Umberto Eco, n'O Pêndulo de Foucault (1988).
A fonte mais importante para o conhecimento da vida de Cagliostro, publicamente reconhecido como franco-maçon, é o panfleto de monsenhor Giovanni Barbieri, que começou a circular pela Europa e viria a ser publicado em Dublin, em 1792, com o título La vie de Joseph Balsamo, appelé communément comte de Cagliostro etc., depuis sa naissance jusqu'à son emprisonemment au Château Saint-Ange, transcription des actes du procès, publiée à Rome sur ordre de la Chambre. Apostolique.
A obra de Barbieri provocou grande controvérsia entre católicos e maçons e nem mesmo Mozart, também ele franco-maçon, se eximiu de apresentar na sua ópera maçónica A Flauta Mágica (1791), uma personagem identificável a Cagliostro, o Grande Sacerdote Egípcio, Sarastro.
O famoso poeta e mestre da gravura britânico William Blake, no seu poema profético de 1791, The French Revolution, apresenta Cagliostro como uma das grandes figuras da contra-cultura. Também o pintor Philipp de Loutherbourg elaborou vários estudos para a Loja Maçónica Egípcia do criador do novo rito e o próprio Houdon esculpiu o seu busto.
![]() |
| Cagliostro, por Houdon |
Outros artistas dele se ocuparam igualmente, sem chegarem a formular um juízo quanto ao facto do indivíduo simbolizar Deus ou o Diabo. Entre outros exemplos, Schiller, no romance inacabado O Adivinho Fantasma (1789), Edward Bulwer-Lytton, no romance maçónico Zanoni (1842), Dupaty, no bailado Cagliostro ou le Magnétiseur (1851) ou mesmo Johann Strauss II, na opereta Cagliostro in Wien (1875).
O próprio Casanova, que chegou a encontrar-se com o mágico, refere-se-lhe na História da Minha Vida (edições diversas) e em Solilóquios de um Pensador (edição de 1998), onde se interroga sobre o sucesso de Cagliostro. O historiador e filósofo escocês Thomas Carlyle deu conta da sua existência em Count Cagliostro: In Two Flights (1833), estudo depois incluído em Critical and Miscellaneous Essays (1898). E no seu grande livro The French Revolution: A History (1837), julgou apropriado reservar a cena final a Cagliostro, o homem que profetizou a Revoução: «"... toujours les demeures des hommes détruites, les montagnes même pelées et fendues en deux, les vallées noires et mortes. C'est un monde vide! Malheur à ceux qui naîtront alors! Un roi, une reine précipités à terre... Iscariot Égalité précipité à terre, et toi, sinistre de Launay avec ta sinistre Bastille! Des familles, des peuples entiers, cinq millions d'hommes se détruisant mutuellement! Car c'est la fin de la domination de l'imposture (elle est les ténèbres, elle est le grisou, vapeur opaque). C'est la combustion dans un feu inextinguible de tout ce qui tourbillone sur terre." Cette prophétie, disons-nous, n'a-t-elle pas été accomplie, ne s'accomplit-elle pas?»
Transcrevemos da página 304 do livro de McCalman: «La description par Carlyle de Cagliostro comme l'archétype du charlatan en fait en mythe si fascinant que, comme tous les mythes, il s'est détaché de son ancrage historique et a vogué jusqu'à nous. Un critique de la société aussi brillant qu'Umberto Eco s'en est emparé et lui a trouvé un nouveau port d'attache. Pour Eco, Cagliostro a une valeur prophétique dans notre époque postmoderne. Cagliostro, c'est le signe vide, l'individu tellement ordinaire qu'il devient un aimant polarisant tous les fantasmes de gens qui ont perdu le sens des réalités. Aujourd'hui, soutient-il, les aventuriers du type Cagliostro ne vont pas en Italie ou en France - ils partent pour la Californie où ils s'affublent des oripeaux des prophètes, des magiciens et des guérisseurs de notre temps: ils exploitent l'incertitude psychologique et l'absence de repères moraux de nos contemporains. Les Cagliostro d'aujourd'hui proclament une «crise de la raison» et substituent au monde réel une «industrie du faux absolu»: «châteaux enchantés» hyperréalistes, «monastères du salut», cathédrales kitsch, etc. Les chamans modernes qui travaillent à la télé font écho au grand Copte: ils lèvent les yeux au ciel pour évoquer une visitation divine, ils grognent douloureusement quand ils affrontent le diable corps à corps et, pour guérir les gens, ils leur caressent les mains en débitant un flot harmonieux de paroles. C'est à Los Angeles plutôt qu'à Paris ou Rome que l'on peut trouver les descendants de la maçonnerie égyptienne, les gourous de tout genre, les voyants opérant sur Internet, les exorcistes ou nécromanciers, les pseudo-Rose-croix et les Templiers attardés.»
Walter Benjamin tem uma atitude diferente. Para o filósofo alemão, «o papel de Cagliostro enquanto porta-voz da magia fez dele um titã da história da cultura ocidental. Benjamin considera-o como um messias clandestino e um génio da desordem pregando a irracionalidade criadora num mundo repressivo. Ao ver em Doria um precursor do totalitarismo do século XX, Cagliostro aparece-lhe como um precioso grão de areia na máquina das Luzes, como o defensor das origens mágicas reprimidas da ciência - repressão que se acentuará depois da Revolução Francesa. Ele é o último verdadeiro alquimista - é o fantasma do irracional que regressa actualmente a assombrar os fetichistas da razão, à maneira dos espíritos que ele invocava nas suas sessões de vidência.»
Voltando ao livro de Iain McCalman, considerado como romance, o autor traça uma biografia (ficcionada) de Cagliostro, desde os seus tempos em Palermo, onde nasceu em 1743, no então bairro judaico da Albergheria, com o nome de Giuseppe Balsamo, até à sua prisão em Roma pela Inquisição, em 1791, encerramento no Castelo de Sant'Ângelo, condenação à morte, comutada para prisão perpétua pelo papa, transferido para cela solitária no Castelo de São Leo, e morte em 1795. Durante a sua vida cometeu feitos extraordinários, frequentou dos lugares mais sórdidos às cortes da Europa, de Versalhes a São Petersburgo, viajou por inúmeros países do Velho Continente e até, segundo afirmava, pelo Egipto, Pérsia e Índia, relacionou-se com notáveis figuras do seu tempo, e foi envolvido no famoso caso do "Colar da Rainha", que comprometeu Maria Antonieta e, como se disse acima, terá contribuído para acelerar a eclosão da Revolução Francesa. Casou em Roma com uma beldade, Lorenza Feliciani, conhecida por Serafina, que muito o ajudou nas suas manigâncias e na obtenção de contactos com as personalidades que desejava conhecer. Quando, na juventude, fugiu da Sicília, por roubo, passou a intitular-se conde de Cagliostro, e assim passou à história.
O livro aborda as diversas facetas desta personagem que, à época, foi conhecida em todo o mundo: o franco-maçon, o necromante, o xaman, o copta, o profeta, o rejuvenescedor e o herético, para concluir que, globalmente, ele se tornou o imortal.
Não cabe evidentemente aqui a descrição da vida e aventuras de Cagliostro, mas os interessados poderão ler com proveito o livro em apreço, ainda que esta tradução contenha alguns erros e imprecisões, nada porém que lhe retire o mérito de dar a conhecer tão extraordinária criatura.
* * * * *
Também Carlos Malheiro Dias não foi insensível à personagem de Cagliostro. Na sua novela romântica (como ele lhe chama) O Grande Cagliostro (1905), o escritor e historiador coloca o mágico em Lisboa (usando o título de conde de Stephanis), no tempo de D. Maria I, insinuando-se junto do herdeiro do trono D. José, príncipe do Brasil (que haveria de morrer, vítima da varíola, aos 27 anos), e que era um adepto da Maçonaria, dos enciclopedistas e um fervoroso admirador do falecido marquês de Pombal. As suas ideias e a sua juventude, faziam dele um joguete da Corte (fora obrigado aos 15 anos a desposar sua tia materna 15 anos mais velha) e um alvo das suspeições do Intendente-Geral da Polícia Pina Manique, que lhe apreendia na alfândega os livros proibidos encomendados em Paris. Não sendo tomado a sério, considerado como uma criança, existia nele, todavia, o desejo de governar, que Cagliostro pretende aproveitar em proveito próprio, tecendo mais uma das suas proverbiais intrigas e convencendo-o de uma conspiração tendente a eliminá-lo, em que estaria envolvida a Nobreza, a Igreja e os conservadores mais poderosos do Reino. O propósito de Cagliostro seria o de afastar (ou eliminar) D. Maria I, para que o príncipe do Brasil subisse ao trono com o nome de D. José II, afastasse dos negócios do Reino o poderoso arcebispo de Thessalonica, confessor da rainha e especialmente Pina Manique, o Intendente-Geral da Polícia, que lhe movia uma perseguição sem tréguas e que acabou por conseguir detê-lo e remetê-lo para Roma, apesar dos imensos recursos estratégicos do famoso mágico.
Não interessa, naturalmente, ajuizar da veracidade do relato de Malheiro Dias mas de enaltecer a verosímil trama em torno da personagem, que é suposto ter realmente efectuado uma passagem por Lisboa, durante as suas digressões pela Europa.
O ano passado foi publicada a tradução portuguesa do livro do falecido Marc Haven, Cagliostro - O Mestre Desconhecido, pelas Edições Nova Acrópole.
segunda-feira, 1 de maio de 2017
A MORTE DO MARQUÊS DE LOULÉ
Foi publicado há poucos dias um interessante livro de Fernando de Almeida e Vasconcellos, O Marquês que Desafiou a Morte, cuja apresentação teve lugar na Sociedade Histórica da Independência de Portugal. Trata-se de uma obra sobre a estranha morte de Agostinho Domingos José de Mendoça Rolim de Moura Barreto, 1º marquês de Loulé e 8º conde de Vale de Reis, ocorrida no Paço de Salvaterra de Magos, em 28 (ou 29) de Fevereiro de 1824.
Esta edição recordou-me que há muitos anos comprara (mas não chegara a ler, devido a outros afazeres), um livro sobre o mesmo tema: Uma Tragédia na Corte - A Morte do Marquês de Loulé, de António Cabral.
Por uma questão cronológica, resolvi ler agora, em primeiro lugar, o livro de António Cabral e só depois o de Fernando Vasconcellos.
O assunto é o mesmo. O marquês de Loulé (1780-1824), estribeiro-mor de D. João VI, foi encontrado morto, na manhã do dia 29, em cima de um monte de entulho de um saguão para o qual dava uma janela, sem protecção, próxima da saída da tribuna real do teatro do Paço de Salvaterra, onde tivera lugar, a 28, uma representação por ocasião das festas de Carnaval desse ano.
Tratando-se de uma das mais ilustres figuras do Reino, o facto provocou a maior comoção, tanto mais que, desde o primeiro instante, se suscitaram fortes suspeitas de que o fidalgo pudesse ter sido assassinado. O Auto de Exame do Corpo de Delito concluía como pouco provável uma queda acidental do marquês quando se dirigiu do teatro para os seus aposentos, ainda antes de terminado o espectáculo, atendendo à posição em que se encontrava o cadáver e à ausência de ferimentos, à excepção da cabeça, que teria sido atingida por instrumento contundente. Dadas as circunstâncias, ordenou D. João VI que se iniciasse imediatamente uma Devassa, com a finalidade de averiguar a identidade do(s) autor(es) do crime. A hipótese de acidente estava, pois, afastada desde o início. Ouvidas dezenas de testemunhas, nunca se apurou a verdade, e em 24 de Junho de 1825, numa tentativa de conciliação nacional, o rei decretou um indulto que abrangia os implicados no assassínio do marquês de Loulé e na "Abrilada", que ocorrera posteriormente ao crime, salvaguardando algumas pessoas que deveriam ser exiladas do país, mais por causa da "Abrilada" do que do caso Loulé. As devassas foram seladas e arquivadas na Secretaria de Estado dos Negócios Eclesiásticos e da Justiça.
Não cabe aqui uma descrição minuciosa do caso, tanto mais que ambos os livros aproveitam o tema para se debruçarem sobre outros assuntos da época.
Em António Cabral, podemos ler uma descrição da vida em Portugal naquele tempo, nomeadamente na Corte, e de alguns mistérios que a História para sempre guardou. E também, e inevitavelmente, a referência à disputa entre liberais e legitimistas, que percorreu todo o reinado de D. João VI. O autor transcreve o depoimento da maior parte das testemunhas e conta como conseguiu ter acesso ao volumoso processo, que julgava desaparecido. Foi através do escritor Rocha Martins que tomou conhecimento de que se achava arquivado na secção "Feitos findos", da Torre do Tombo, então junta à Basílica da Estrela. A partir dele, pôde elaborar o seu trabalho, concluindo que a morte do marquês se deveu a acidente e não a homicídio e procurando sempre afastar qualquer suspeita em relação a uma intervenção do infante D. Miguel, que, dadas as suas posições opostas às do marquês, sempre foi considerado como um provável instigador do crime. É aliás patente ao longo do livro a simpatia do autor pela causa legitimista, por D. Miguel e pela rainha D. Carlota Joaquina.
Fernando de Almeida e Vasconcellos procede também à descrição da vida na Corte e no país, mas começa por enfatizar a iniciação maçónica do marquês de Loulé, em Outubro de 1801. Descreve depois as conspirações da nobreza, as invasões francesas, a adesão de Loulé à Legião portuguesa de Napoleão Bonaparte, a condenação à morte por traição à pátria e a ida ao Brasil solicitar o perdão real, a "Vilafrancada", os laços estabelecidos com D. João VI e a lei anti-maçónica de 20 de Junho de 1823. Sendo discutida nas lojas maçónicas a hipótese de destronar o rei e afastar D. Miguel e D. Carlota Joaquina, resolveu Loulé manifestar publicamente a sua inequívoca lealdade ao monarca, assinando um documento em que se comprometia a não pertencer desde então a qualquer sociedade secreta (8 de Julho de 1823). Durante a sua brilhante carreira política e militar, Loulé fizera muitos amigos mas também muitos inimigos, um dos mais conhecidos o marquês de Abrantes. As suas ideias liberais incompatibilizavam-no com os mais legitimistas dos membros da nobreza. A sua morte, que foi certamente um homicídio, poderia dever-se aos ideais políticos, já que fora uma das personagens a incentivar D. João VI a tomar a decisão de "encabeçar" a "Vilafrancada", frustrando os desígnios de D. Miguel. Todavia, Vasconcellos, inclina-se decisivamente para uma conspiração maçónica contra o marquês, quer pela sua deserção da Maçonaria, quer pelo facto de poder estar na posse de segredos maçónicos que os outros maçons, entre os quais o conde de Paraty, receavam pudessem vir a ser divulgados. A própria morte, devidamente analisada, configura um assassinato ritual, embora ninguém fosse sentenciado devido ao régio indulto. Mas o livro regista determinadas personagens, algumas de baixa escala social, que poderiam ter sido as executoras do crime. Também Vasconcellos procede à transcrição do processo, como o fizera António Cabral.
A morte do 1º marquês de Loulé impressionou muito D. João VI, que imediatamente confirmou seu filho mais velho Nuno (havia também um filho bastardo) como 2º marquês e 9º conde de Vale de Reis. Nuno José Severo de Mendoça Rolim de Moura Barreto, que haveria de casar em 1828 com a infanta D. Ana de Jesus Maria, filha (reconhecida) de D. João VI e de D. Carlota Joaquina, teve uma importante carreira política, tendo sido várias vezes ministro e presidente do Conselho de Ministros, senador e par do Reino. Em 1862, D. Maria II elevou-o à categoria de duque de Loulé.
A morte do 1º marquês de Loulé permanece oficialmente um mistério, embora se possa sustentar como inadmissível a hipótese de acidente. Tratou-se pois de um crime, e certamente que D. João VI teve conhecimento dos seus autores, seja de quem mandou, seja de quem executou.
Sendo hoje praticamente impossível encontrar o livro de António Cabral, poderão os interessados ler, com vantagem, o recém-publicado livro de Fernando Vasconcellos. E tirar as suas conclusões.
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